El
arte de la cata o la degustación comenzó
a ser ciencia a partir del siglo XVIII, en donde las
transacciones comerciales del vino movían importantes
cantidades de dinero.
Debido a esto, y a que el valor del producto se fundaba
en los pareceres del comerciante, que obtenía
de las sensaciones que el vino otorgaba, se tuvo que
comenzar a instrumentar ciertos métodos que sirvieran
para estandarizar el mecanismo de evaluación
de los vinos.
Esos mismos mecanismos de evaluación son los
que nos sirven hoy día para disfrutar mejor de
los placeres que nos da el vino.
Que quede claro una cosa, los catadores oficiales y
profesionales no son superhombres, son personas que
estudian y entrenan constantemente para poder discriminar
las sensaciones y evaluarlas cualitativamente. Con esto
quiero decir que todo el mundo esta al alcance de conocer
y aplicar ciertos principios para la degustación
de los alimentos, lo único necesario es prestar
atención a las sensaciones que obtenemos al consumirlos.
Todos los sentidos entran en acción cada vez
que consumimos vino, la vista, el olfato, el gusto y
el tacto son los de mayor importancia, el oído
es un sentido que nos predispone a la degustación,
escuchamos el abrir de una botella y nos ponemos en
guardia y atentos, oímos el liquido caer en la
copa y comenzamos a segregar saliva, preparándonos
para el examen.
A los catadores profesionales se les pide ser infalibles
en sus juicios, y para ello se entrenan constantemente
en el ejercicio de la cata mediante pruebas de gustos
puros, de aromas, de texturas, incluso de colores, todo
un sistema de trabajo para hacer de la cata un método
de análisis fiable y homologado, conocido como
el Análisis Sensorial.
Pero bueno, tampoco se necesita mucho trabajo para
poder encontrar en el vino los placeres que es capaz
de darnos.
El vino nos estimula los cinco sentidos, esos estímulos
nos dan sensaciones, las cuales sentimos, el paso
siguiente es percibir, o sea, reconocer e interpretar
ésa sensación.
La subjetividad de este acto es tal que el nombre
que se le ha dado es el de cata "hedonística".
La manera de llevarla a cabo es la siguiente:
Examen Visual
"Para una mejor observación del vino,
es recomendable usar un fondo blanco y buena iluminación".
LIMPIDEZ
La limpidez es el resultado de la precipitación
de los sólidos que enturbiaban el vino, gracias
a los procesos de estabilización, los vinos
se embotellan muy límpidos, el transcurso de
los años llega a dar sedimentos que se depositan
en el fondo de la botella tras algunas horas de pie.
COLOR
Cuándo mencionamos los colores de los vinos
se tiende a confundir a la gente, si por ejemplo,
hablamos de un vino color "teja", ¿cuantas
diferencias de apreciación podemos encontrar?
Las tejas de la casa del Señor González
pueden tener un color, y las del Señor Pérez,
otro. Ya sé que hablar de color "teja"
nos da una idea válida sobre el color del vino,
pero si rizamos el rizo podría aplicar la siguiente
regla.
Los vinos blancos se componen de tres colores diferentes,
y se combinan en diferentes intensidades, estos colores
son:
Amarillo: el color amarillo vendría dado por
unos compuestos orgánicos llamados flavonas,
los cuales se encuentran en los hollejos (pieles)
de las uvas. Con el tiempo crecen en número,
subiendo la intensidad del color.
Verde: el color verde nos indica que el vino es joven,
vinos con menos de un año desde la fecha de
cosecha presentan tonalidades verdes importantes.
Marrón: el color marrón es un síntoma
de vejez, a medida que pasa el tiempo las flavonas
sufren pequeñas oxidaciones, dando esas tonalidades
amarronadas, a partir de los dos años de la
fecha de cosecha podemos encontrar este color. En
los vinos tintos también encontramos tres colores
diferentes, son estos:
Rojo: el color rojo tan característico de los
vinos tintos viene dado por los pigmentos que se encuentran
en los hollejos llamados "antocianos", estos
pigmentos tienen la capacidad de "polimerizar"
con el transcurso del tiempo, dando como resultado
una pérdida de color y la formación
de un pozo en el fondo de la botella, hay que decir
que dicho pozo también está compuesto
de algunas sales minerales tartrificadas.
Azul: al igual que el color verde en los vinos blancos,
el azul es un síntoma de juventud, y lo encontramos
en los primeros meses luego de la vinificación,
éstos tonos azules son los culpables de los
colores violáceos que encontramos en algunos
vinos jóvenes.
Marrón: las uvas tintas también cuentan
con "flavonas" en sus pieles, por lo tanto
crecerán en numero e intensidad de color, sufriendo
también una oxidación. Este fenómeno,
sumado al decaimiento del color rojo nos dará,
al cabo de unos años, un color marrón
característico de los vinos de guarda añejados
durante años.
Como se puede observar tenemos los 4 colores cromáticos
fundamentales y el marrón, o sea, la paleta
de colores que podríamos formar con las combinaciones
de estos colores es bastante amplia, sin embargo,
y para no llamar a confusión, en las degustaciones
profesionales tan sólo se trata de identificar
la intensidad de cada uno de los colores que se encuentran
en los vinos, por ejemplo: un vino varietal de Cabernet
Sauvignon joven tendría, normalmente, esta
constitución de color. Rojo 4 - Azul 2 - Marrón
0, o lo que sería mas o menos lo mismo, un
color púrpura intenso.
Otro de los fenómenos que podemos encontrar
en el análisis visual de un vino es el brillo.
Por lo general un vino en donde encontramos destellos
es un vino alto en acidez y bajo en Ph, los ácidos
del vino, sobre todo el tartárico, otorgan
vivacidad a los colores.
Examen olfativo
El mundo de los aromas que el vino nos proporciona
es enorme, la conjugación de ácidos
orgánicos, alcoholes, aldehídos (alcoholes
oxidados) y ésteres (aldehídos combinados
con ácidos orgánicos) nos ofrece una
paleta aromática increíble.
Es muy fácil sentirse apabullado, mucha gente
nos tilda de locos cuando describimos los aromas de
los vinos con palabras como violetas, champiñones,
cuero, moras, frutillas, etc., obviamente a uno le
cuesta imaginar que en un vino, hecho exclusivamente
de uvas frescas, pueda encontrar aromas tan diversos.
No cabe duda que para poder hallar estos aromas hay
que estar acostumbrado a usar esa maravillosa herramienta
que es la nariz.
La sensibilidad que poseemos en ella es increíble,
pero como no la utilizamos lo suficiente al principio
nos cuesta un poco, el asunto seria prestarle la debida
atención olfativa a todos los productos que
pasan por nuestras manos, de esta forma crearíamos
un "registro olfativo", el cual nos serviría
para encontrar analogías aromáticas
en otros productos, todos estos registros conformarían
la memoria olfativa del consumidor, todo esto es posible
con entrenamiento y concentración, no crean
que hay que tener algún tipo de hipersensibilidad
olfativa, es puro trabajo.
Una de las características más curiosas
de este sentido, es la fatiga sensorial, esto significa
que nos acostumbramos a los olores y luego no los
sentimos. Un ejemplo de esto seria que, por ejemplo,
los fumadores no tienen mucha sensibilidad a encontrar
aroma a "pucho" en los ambientes, pero una
persona que no fuma puede encontrar ese olor hasta
en la ropa.
Examen gustativo
El sentido del gusto esta dividido en varias sensaciones,
las gustativas que se dividen en cuatro gustos básicos,
estos son: dulce, ácido, salado y amargo, hay
un quinto gusto en fase de determinación pero
no seria oportuno hablar de el aquí, sobre
todo porque no es común hallarlo en los vinos.
Además de las sensaciones gustativas tenemos
las sensaciones táctiles, la untuosidad, la
astringencia, que es una reacción de la mucosa
bucal hacia los taninos, presentes en el vino tinto,
los cuales coagulan las proteínas de la saliva
dando una sensación de resecamiento de la lengua,
luego hay sensaciones pseudotérmicas como el
frescor o el calor, producidos por ciertos elementos
como el mentol o el alcohol respectivamente, que no
tiene nada que ver con la temperatura del elemento,
sino con los efectos que causan sobre las terminaciones
nerviosas encargadas de transmitir esas sensaciones.
Evolución de la fase gustativa:
La especial distribución de los diferentes
tipos de las papilas gustativas en la lengua nos da
un mapa de la localización de las zonas hipersensibles
a los gustos.
Este seria mas o menos así:

Dada esta localización podemos interpretar
que, cuando nos llevamos el vino a la boca hay sensaciones
que nos estimularán antes que otras, podríamos
diferenciar tres fases:
El ataque: es el conjunto de sensaciones iniciales,
obviamente la punta de la lengua, en donde se encuentran
la hipersensibilidad a los dulces, es la que nos proporcionara
las primeras sensaciones, estas son las dulces, en
el vino tenemos, por un lado, azucares residuales
y por el otro, alcoholes, elementos dulces por lo
tanto, generalmente, la primera impresión suele
ser positiva, además encontramos ya las sensaciones
táctiles que nos darán la información
acerca de la untuosidad del vino, aportado también
por los azucares y el glicerol.
La evolución: a partir de aquí se comienza
a complicar, dado que comenzamos a sentir tanto las
sensaciones saladas como las ácidas, no tenemos
gran importancia de gustos salados en el vino, aunque
las sales minerales que entran en su composición
ayudan al equilibrio gustativo del producto, los ácidos
están presentes de una manera importante, el
principal es el ácido tartárico, tendríamos
que pararnos a hablar del pH de los vinos, pero solo
informare que esta alrededor del 3 al 3.5, siendo
menor en los vinos blancos, además, en los
blancos podemos encontrar ácido málico,
con una sensación gustativa muy intensa, en
los vinos tintos se trata de eliminar este ácido
haciendo que las bacterias malolácticas lo
cambien por ácido láctico, menos agresivo
y mas untuoso. También comienzan a aparece
las sensaciones amargas y la astringencia, sensaciones
importantes si estamos probando vinos tintos.
La impresión final: las sensaciones amargas
y la astringencia son muy persistentes, pero lo más
importante es la sensación de retrogusto, o
lo que podríamos decir, el tiempo que las sensaciones
del vino, tanto gustativas como olfativas, permanecen
en la boca luego de tragarlo.
La persistencia prolongada de sensaciones aromáticas
y gustativas agradables, con carácter de profundidad
y duración se consideran positivas, ahora bien,
si se presenta algún gusto extraño o
defectuoso eso es considerado desde ya como negativo.
El equilibrio
La dificultad de establecer con exactitud el nivel
de equilibrio gustativo de un vino es elevada, puesto
que responde a una valoración subjetiva, a
distintos umbrales de percepción de los sabores
según los degustadores, a influencias de tipo
cultural y a dificultades de expresión puesto
que no existe aun un código universal valido
para todos los idiomas.
Este concepto también es variable según
el tipo de vino que analicemos ya que en los vinos
blancos el bajo contenido en taninos permite despreciar
el componente astringente mientras que cobra mayor
importancia el componente ácido. Por el contrario,
en los vinos tintos la astringencia tiene gran importancia
y debe tenerse igualmente en cuenta la acción
sinérgica entre sabores ácidos y los
taninos.
Es conocido el hecho de que los compuestos azucarados
compensan en cierta medida la sensación ácida.
Asimismo, el amargo de las substancias polifenólicas
es enmascarado principalmente por el alcohol, mientras
que la sensación de astringencia se potencia
en un medio ácido y la intensidad del sabor
amargo disminuye a medida que aumenta el pH del vino
Fuente: www.cavasdelsur.com.ar
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